Coherencia, autenticidad, compasión… los valores del empleado del futuro

Estas son las habilidades y cualidades personales que harán falta para ser empleable en 2030

Publicado el 07 Sep 2018

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Las nuevas tendencias en el entorno laboral, los avances tecnológicos, la globalización de los mercados, el crecimiento de nuevas formas empresariales más líquidas y flexibles, así como las necesidades inter generacionales están marcando una hoja de ruta en la que las reglas del juego han cambiado. Todo este contexto dibuja un nuevo escenario de habilidades y competencias para hacerse un hueco en el mercado laboral del futuro. Pero ¿cuáles son esas habilidades para ser empleable en 2030? Yolanda Triviño, CEO del centro de innovación laboral Valkiria, analiza cuáles son ese tipo de habilidades que serán necesarias para conseguir un puesto del trabajo en los próximos años. Para Triviño es necesario distinguir entre las habilidades intrínsecas y las extrínsecas. Las intrínsecas son las que dependen de uno mismo y permiten crecer como personas. Las extrínsecas serían habilidades más relacionadas con el entorno y con la capacidad innata de aprendizaje.

  • Coherencia. En lo que se refiere a las habilidades intrínsecas, Triviño destaca en primer lugar, la coherencia. “No podemos ofrecer a los demás si nosotros andamos faltos de alimento”, afirma Yolanda Triviño. La conexión con uno mismo aporta coherencia y razón de ser.
  • Autenticidad. Es básico buscar el mantra individual de cada uno o la piedra angular con la que nos puedan identificar, para, con ello, aportar un valor diferencial. Por esto, para ser empleable en el futuro una habilidad necesaria es encontrar aquello “nos mueve o apasiona”.
  • Valores. Los valores de cada uno también hacen que esa persona sea única. Tal y como destaca Triviño, “sin valores la persona no puede conectase con uno mismo, no puede ser coherente consigo mismo y menos con el entorno”. Los valores son el puente entre las creencias y las acciones que se realizan.
  • Compasión. Para Triviño, otra de las habilidades a las que se no se le da importancia a priori y que, sin embargo, será esencial en el futuro es la compasión. Pero no es su concepto judeocristiano, sino en el concepto anglosajón, como unidad de las personas, fomentar lo que une a las personas, y permite ponerse en el lugar del otro.
  • Fluir. Por otro lado, en lo que se refiere a las cualidades extrínsecas que requiere el candidato que quiera estar preparado para los requisitos del nuevo entorno laboral, Yolanda Triviño destaca en primer lugar: fluir. Sería dejarse llevar por la vida por una actitud de aprendizaje continuo.
  • Multiculturalidad. Los cambios y las nuevas tendencias en los mercados llevan a no pertenecer a ninguna frontera. Es necesario aprender de los demás y de las mejores prácticas que se llevan a cabo con cada código cultural específico.
  • Intergeneracional. En 10 años, los millennials estarán al mando de los nuevos puestos directivos. Esto creará un tipo de empresa en la que primará el equilibrio personal, sin jerarquías. Este nuevo paradigma convivirá con la generación X y con las nuevas generaciones como la Z.
  • Flexibilidad. Las empresas demandarán una gran capacidad de adaptación a los cambios continuos y a los factores. El miedo al cambio será una barrera limitante restando valor a la persona.
  • Inmersión tecnológica. Triviño destaca cómo el ser humano en 2050 estará compitiendo con la inteligencia artificial. El ser humano se verá remplazado en muchos puestos más operativos y podrá enfocarse a desarrollar sus cualidades más intrínsecas.
  • Redes de conexión. Por último, será clave crear y desarrollar habilidades como la comunicación y las relaciones interpersonales para crear una red de contactos que permita crecer y desarrollarse.

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Redacción TICPymes

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