Rainbow: la historia de superación de una pequeña empresa.

El fabricante de periféricos Rainbow, suspendió pagos en septiembre del año pasado, pero ahora, gracias a las ventas en Europa, empieza a remontar.

Publicado el 11 Feb 2009

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Por Juan Ignacio Cabrera (Montecarlo)

Aunque la crisis y los problemas para acceder al crédito planean sobre Distree XXL, un encuentro que congrega en Montecarlo a más de un centenar de fabricantes de informática de consumo y 400 profesionales del canal, también hay historias positivas que contar. Una de ellas es la de la marca de periféricos de Barcelona Rainbow, que en septiembre se declaró en suspensión de pagos y que ahora empieza a ver la luz después de meses de agonía.

Con cara de cansado, Xavier Llopis, el director general de la firma, abandona por un momento la frenética agenda de entrevistas que le han marcado los organizadores de Distree y explica a CHANNEL PARTNER en qué está consistiendo exactamente su redención. “Tocamos fondo con la suspensión de pagos [la compañía lo achacó en su momento a una bajada vertiginosa de las ventas y a la falta de apoyo de los bancos], pero ahora, gracias una expansión internacional no muy planificada, tengo que reconocerlo, empezamos a tirar para arriba. Como consecuencia, desde febrero estamos viendo un cambio en la línea de facturación”.

Llopis asegura que la crisis en otros países europeos no es tan profunda como la que se vive en España, donde el hundimiento del ladrillo ha afectado mucho al consumo, y Rainbow vende a buen ritmo en Grecia, Italia u Holanda, donde está por medio de mayoristas o gracias a acuerdos con comerciales freelance.

Además, ahora quiere consolidar su presencia en Rumanía y encontrar mayoristas para vender en Hungría y Rusia. Asimismo, está a punto de firmar también con Actebis para el mercado alemán, donde empezará a vender su línea de periféricos a finales de marzo. Tanto se ha volcado la compañía en el exterior que en 2009 sólo uno de cada dos euros facturados provendrá de España a finales de 2009 [la previsión inicial de la compañía era alcanzar este punto en 2011]. “El mercado local está muy tocado y gracias a esto tenemos proyecto para rato”, asegura Llopis.

Rainbow, que tenía 22 empleados el año pasado, se ha quedado con 16. Llopis recuerda lo duro y lo inciertos que han sido estos meses en la compañía y le duele especialmente el caso de algún comercial que se fue a su competencia más directa, aunque no guarda ni pizca de rencor. No obstante, si las cosas salen bien, cree que en 2009 va a poder cerrar con beneficios y alcanzar una facturación de 6 millones de euros, la misma que en 2006.

Rainbow ha sido una de las pocas compañías del sector que anunció públicamente suspensión de pagos. Otras han estado o están ahora en idéntica situación y nada se sabe de ellas. Sin embargo, y a pesar de la pérdida de confianza que supone comunicar una medida tan drástica, Llopis asegura que volvería a hacerlo si llegara el caso. “Cuando vas a concurso de acreedores los mayoristas empiezan a desconfiar. Además, más del 90% de las empresas que suspenden pagos acaban cerrando. No obstante, creo que actuamos de la forma más recta”.

Llopis es optimista por naturaleza. “Para superar una enfermedad necesitas creer que lo vas a hacer, por eso yo estoy convencido de que vamos a tirar para arriba”, asegura, al tiempo que reconoce que desde hace algún tiempo ha dejado de seguir los periódicos, la radio o la televisión para informarse. “Sólo miro el día a día y no me dejo dominar por el catastrofismo”, remacha.

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Redacción TICPymes

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