IA en el trabajo, ¿progreso o amenaza?

Miquel Montero, CEO y fundador de Atomian

Publicado el 09 Mar 2018

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Si bien es cierto que solo en las películas y novelas de ciencia ficción han llegado a existir Inteligencias Artificiales con similitud humana, y a pesar de no haber alcanzado todavía la IA general o completa, y mucho menos, la singularidad (momento en el que las máquinas podrán programarse a sí mismas), también es cierto que en los últimos años los avances en IA han experimentado un crecimiento imparable, consiguiendo avances alrededor del mundo.

Fenómenos como la revolución tecnológica, Internet, las redes sociales, la telefonía móvil y el Internet de las Cosas (IoT), han provocado que el Big Data o lo que es lo mismo, enormes cantidades de datos que no pueden ser procesados y analizados utilizando procesos o herramientas tradicionales, presente un crecimiento exponencial que encuentra en la IA una alternativa real y eficiente para su gestión y análisis.

el avance en IA posibilitará la creación de nuevos modelos de negocio y trabajo que darán nuevas oportunidades a las siguientes generaciones

Si hasta ahora el capital y el trabajo eran los factores principales para medir el crecimiento económico, hoy la IA aparece como un nuevo factor de producción capaz de transformar las bases del crecimiento en el mundo. Su potencial es increíble en muchísimos ámbitos, especialmente en el plano empresarial. Y lo cierto es, que el avance en esta materia no ha hecho nada más que empezar.

El impacto de la IA en la empresa

Para muchos, la posibilidad de aprovechar los beneficios de la IA para la empresa es una forma positiva de hacer que esta sea más productiva y eficiente, al tiempo que se consigue un conocimiento más profundo sobre la misma.

Por contra, otros ven el aumento de la IA y la automatización con más precaución debido al impacto que esta puede hacer en la distribución del empleo y al temor de que con la automatización, las empresas recortarán trabajadores. Un asunto que nos afecta a todos.

Según un reciente informe de la consultora McKinsey Global Institute (MGI) elaborado en 54 países, en los próximos cuarenta años la mitad de los trabajos actuales podrían llegar a ser automatizados. No obstante, ello no significa una reducción directa de los mismos.

Tarea y trabajo son términos diferentes. Los trabajos se componen de muchas tareas y las tareas son actividades específicas dentro de cada trabajo. Aprender a separarlos es clave para entender esta cuestión. La automatización absorberá tareas específicas. Por lo tanto, ello no implica que las personas pierdan sus trabajos, las máquinas que completen tareas tediosas liberarán tiempo para que los humanos realicen tareas más desafiantes, estratégicas o creativas y centradas en el ser humano.

Este tipo de cambios radicales en el mercado laboral no nos deben asustar, puesto que no son algo nuevo. Con las diferentes revoluciones del mundo occidental, desde la industrial hasta la era de la digitalización, se ha dado un proceso de transformación en los diferentes sectores económicos.

Otros ven el aumento de la IA y la automatización con más precaución debido al impacto que esta puede hacer en la distribución del empleo

Como ya ha sucedido en numerosas ocasiones a lo largo de nuestra historia, los avances tecnológicos optimizan y rentabilizan los procesos de trabajo, liberando a los profesionales de las tareas más repetitivas y rutinarias para permitir que los humanos nos dediquemos a tareas de más valor. Asimismo, el avance en IA posibilitará la creación de nuevos modelos de negocio y trabajo que darán nuevas oportunidades a las siguientes generaciones. Sobre todo, aquellos vinculados con la gestión y análisis del Big Data.

Un reciente estudio sobre el impacto de la computación cognitiva en los departamentos de dirección, elaborado por Accenture, corrobora este hecho y asegura que el 84% de los directivos cree que la computación cognitiva hará que su trabajo sea más interesante y el propio profesional más efectivo, permitiendo que se concentren en tareas más competitivas.

En este sentido, en lugar de tratar de prepararnos para un futuro sin empleo, deberíamos prepararnos para un nuevo escenario que aúne lo mejor de ambos mundos y en el que personas y máquinas se complementen para trabajar en armonía y sacar el máximo rendimiento a sus respectivas actividades. Por este motivo resulta necesario que aprendamos a convivir con las máquinas en la nueva era de la automatización, sentando las bases en la educación.

Por otro lado, existen trabajos que resultarán excepcionalmente complicados para ser llevados a cabo por la inteligencia artificial, a raíz de su subjetividad. Profesiones que exigen una mezcla única de intuición humana, razonamiento, empatía y emoción; que no podría emular una máquina, por mucho que la entrenáramos. Entre ellos, profesor de preescolar y primaria, atleta profesional, político, juez o profesional de la salud mental.

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Redacción TICPymes

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