Externalización para la pyme en tiempos de crisis

Poner las funciones IT en manos de profesionales permite a las pymes concentrar mayor tiempo y recursos en su negocio y en la relación con los clientes. Esto es lo que afirma el especialista Juan Ignacio Sanz, Director Infraestructuras de la zona centro de Ibermática.

Publicado el 11 Mar 2009

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Juan Ignacio Sanz, Director Infraestructuras de la zona centro de Ibermática

Desde mediados de 2008 estamos inmersos en una crisis financiera que plantea un horizonte muy complicado para todas las empresas en los próximos dos años. En este escenario de incertidumbre, uno de los sectores más afectados es el de la pyme. A la pequeña y mediana empresa la recesión económica, que reduce el volumen de ingresos, se une la dificultad de acceder a créditos que ayuden a financiar las inversiones.

En el caso de las tecnologías de la información el problema es aún más grave ya que son un factor creciente de competitividad empresarial y ninguna empresa se puede permitir un parón tecnológico de dos años. Las TIC tienen una renovación en profundidad media cada tres o cuatro años, por lo que si una empresa no renueva su infraestructura IT durante ese periodo pierde un ciclo e implica un mayor coste del cambio. En este sentido empiezan a surgir iniciativas que impulsan y promueven la actividad en las pyme para anticiparse al mercado, evitar la obsolescencia tecnológica y afrontar las dificultades de la desaceleración económica. Entre estas propuestas, muchas empresas han optado por la externalización de sus funciones TI, lo que les permite una mayor concentración de su tiempo y recursos en el core de su negocio y en la relación con los clientes.

Acceder a la externalización de los servicios informáticos a través una empresa especializada implica una serie de beneficios, algunos inmediatos, que pueden resultar muy atractivos para la pyme. En primer lugar, mediante el también llamado outsourcing, la pequeña y mediana empresa puede lograr una reducción de los costes TI, ya que se recurre a los servicios de un proveedor especializado en tecnologías de la información, que es más eficiente en el uso de los recursos, por lo que puede permitirse abaratar los costes. Otro aspecto muy interesante de la externalización es que evita recurrir necesariamente a créditos que ayuden a financiar las inversiones, ya que se pueden cambiar por gastos variables. Es decir, resulta prescindible acceder al mercado financiero para la renovación tecnológica mediante el pago de un coste mensual en función del uso de los servicios. La pyme puede incluso generar ingresos si se decide a “vender” sus equipos informáticos a su proveedor.

Si lo que le preocupa a la pyme es la recolocación de profesionales, también la externalización da una solución al respecto. El proveedor TI puede integrar al personal informático en su organigrama mediante una sucesión contractual, manteniendo las condiciones laborales del profesional en cuanto a salario y antigüedad. De esta manera las empresas acceden a una aportación de mayor valor añadido en los servicios al acceder a mejores prácticas y recursos más cualificados y modernizados, cuyos costes una pyme no puede afrontar (formación, desarrollo profesional…). E incluso, se produce un ahorro de espacio al permitir a la pyme no sólo recolocar a sus profesionales, sino también la posibilidad de albergar sus equipos en el datacenter del proveedor. Indudablemente, este aspecto permite a la compañía aligerar sus costes.

Sin embargo, el beneficio más importante que una pyme puede lograr a través de la externalización es la posibilidad de centrarse en su negocio, que no es la gestión informática. Al convertir sus procesos informáticos en un servicio medible, controlable y facturable por actividad, la pyme puede emplear o reconvertir los recursos liberalizados en otros proyectos de la compañía.

Hasta hace unos pocos años, los procesos de externalización estaban circunscritos al ámbito de las grandes corporaciones. Sin embargo, estamos asistiendo al crecimiento exponencial de un mercado que en el ámbito de la pyme. En el contexto actual de crisis ya no es sólo una decisión operativa, es también una decisión financiera que ayuda a las pequeñas y medianas empresas a navegar en la tempestad de la crisis.

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