La factura electrónica: Una oportunidad para las pymes

Tribuna de Luis Cadillon, Director de la unidad de negocio de Small Market de Cegid para España

Publicado el 24 Feb 2023

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Las empresas que facturan más de 8 millones de euros puede que hoy no tuvieran en sus planes la factura electrónica, pero desde octubre de 2023 (y el resto de empresas y autónomos a partir de octubre de 2024) estarán obligadas a implantar este sistema de facturación en sus negocios. Anticiparse puede ser el mejor consejo para aquellos que no quieran que les pille por sorpresa. Además, son muchos los beneficios asociados a este cambio.

Las empresas que empiecen ya con este sistema, descubrirán que los procesos de facturación son más rápidos, seguros y sostenibles. Invertir en una solución de facturación electrónica no sólo va a ser una obligación legal, sino que viene con un buen número de ventajas asociadas, además de ser un paso fundamental hacia la transformación digital de las empresas.

Más que una obligación, un conjunto de ventajas para las Pymes

La facturación electrónica surge como una estrategia y una oportunidad de crecimiento para las empresas. ¿Cómo? Aumentando la agilidad de los procesos, reduciendo costes e incrementando la eficiencia.

La reducción de costes y la mejora de la productividad son dos retos fundamentales para el tejido empresarial español. Gracias a la virtualización de las facturas, el primero se consigue de inmediato, pues reduce los costes en papel, consumibles y gastos de envío. El segundo es el resultado de la automatización de los procesos de facturación, que eliminan las tareas de procesamiento manuales, lentas y susceptibles de error.

Además, de esta manera, a través del envío inmediato de las facturas vía online, se reduce el tiempo de tramitación de las mismas, lo que permite acortar el plazo de pago y mejorar la tesorería y liquidez de las empresas.

Compromiso con la sostenibilidad empresarial

Una tendencia cada vez más presente en el mundo empresarial es la sostenibilidad corporativa, una integración directa del concepto de desarrollo sostenible en el contexto empresarial, que busca adaptar los procesos de producción para reducir la huella medioambiental de las operaciones de las empresas. La digitalización es uno de los principales puntos a tener en cuenta, ya que gran parte de los residuos tradicionales pueden reducirse, o incluso eliminarse, mediante nuevos procesos digitales como la facturación electrónica.

La facturación electrónica interviene principalmente en la primera fase de la economía circular, la fase de reducción, ya que hace disminuir considerablemente el consumo de recursos escasos como el papel. Un millón de facturas en papel equivalen a 36 toneladas de CO2 y a la tala de 118 árboles, por lo que esta disminución del consumo, gracias a la virtualización del proceso de facturación, tiene un gran impacto en la reducción del uso de recursos.

La sostenibilidad corporativa también desempeña un papel importante en la forma en que las empresas son percibidas por sus clientes. En los últimos años, la preocupación por el medio ambiente ha crecido significativamente a medida que las señales se hacían innegables: los recursos del planeta son cada vez más escasos y una parte importante de la responsabilidad recae en las empresas. Por ello, adoptar una postura responsable con el medio ambiente es esencial para que las empresas atraigan a sus clientes, algo a lo que puede contribuir la facturación electrónica.

Lucha contra el fraude fiscal y la ciberdelincuencia

Desde la pandemia, se ha observado una tendencia creciente de la ciberdelincuencia, dada la alta digitalización y el uso de las tecnologías por parte de las organizaciones en sus diversas operaciones e interacciones con terceros, lo que inevitablemente también afecta al área financiero y fiscal.

El fraude fiscal se ha visto dificultado con la introducción de la firma digital en las facturas electrónicas, ya que garantiza quién es el emisor de la factura, identificándolo como responsable legal de la integridad de la misma. De esta forma, al tratarse de un documento firmado digitalmente, la factura electrónica tiene validez fiscal y crea una seguridad adicional para confirmar la veracidad de la información, eliminando el riesgo de fraude y los consiguientes costes inherentes para las empresas.

Un paso adelante en la digitalización de las empresas

La imposición de la factura electrónica es ya una realidad en muchos países de la Unión Europea y, las empresas que se han anticipado a esta exigencia, se han situado en una posición privilegiada frente a las demás, siendo más competitivas y más sostenibles.

En la actualidad, ya existen en el mercado varias herramientas de software de facturación electrónica para que las empresas consigan la máxima eficiencia de su negocio y garanticen el pleno cumplimiento de la legislación, al tiempo que minimizan la carga de trabajo administrativo. Dedicar tiempo y recursos a gestionar tareas como el envío y la recepción de facturas es una inversión que ya no puede justificarse.

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Redacción TICPymes

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