IBM: La apuesta por un planeta más inteligente

La tecnología está convirtiendo el mundo en que vivimos en un lugar cada vez más pequeño y mejor comunicado. Sin embargo, los retos del crecimiento y del desarrollo económico quedan todavía en el horizonte, procesos que podemos acelerar si logramos que este mundo sea también cada vez más “inteligente”.

Publicado el 26 Mar 2009

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Jaime Arrazola Vacas, vicepresidente y director de servicios tecnológicos de IBM España, Portugal, Grecia, Israel y Turquía.

España no debe dejar pasar la oportunidad de situarse a la cabeza de esta transformación. Cuando afirmo que el mundo está ahora más y mejor conectado que nunca me refiero obviamente a las personas, pero también a los productos e, incluso, a los lugares en donde vivimos. Por ejemplo, en la actualidad hay 4.000 millones de usuarios de teléfonos móviles en el mundo, lo que facilita el acceso a la información; y para finales de 2010 habrá más de mil millones de transistores por cada ser humano del planeta.

En España, ya tenemos más de 50 millones de móviles, lo que supone una penetración de más de 111 aparatos por cada 100 habitantes. Los beneficios de esta conectividad y transformación tecnológica son evidentes y tenemos la oportunidad de seguir trabajando en su desarrollo.

Igualmente, vivimos un momento en el que el progreso ha facilitado la integración de sensores en todo tipo de ámbitos y en un futuro muy próximo habrá más de un billón de dispositivos conectados entre sí a lo largo y ancho de nuestro Planeta. Es así como, por primera vez en la Historia, asistimos a la convergencia de las infraestructuras físicas y digitales en todo el mundo, de tal forma que casi cualquier persona o producto puede entrar a formar parte de una red digital y estar conectados a un coste muy bajo. La pregunta es entonces, ¿hay algún ámbito o sector que queramos dejar al margen de estas capacidades tecnológicas? ¿No es cierto que podríamos aplicar este potencial innovador a prácticamente cualquier área, convirtiendo así nuestro mundo en un mundo más “inteligente”?

Tomemos como ejemplo el sistema energético español. El consumo promedio anual en España por hogar y familia es de 1.600 € anuales, de los cuales 900 € corresponderían al combustible del automóvil y el resto a conceptos tales como la calefacción, el agua caliente, los electrodomésticos, la iluminación, etc.

Sin duda, se trata de un gasto importante que podríamos reducir en gran medida si mejorásemos la eficiencia de nuestras redes de distribución eléctrica y los sistemas de gestión del tráfico de nuestras carreteras y ciudades. Algo que podemos hacer apostando, por ejemplo, por tecnologías que permitan a los usuarios conocer su consumo eléctrico –y lo que cuesta- en tiempo real, de modo que pudieran adoptar medidas de ahorro energético y reducir el importe de sus facturas. O proporcionando a las compañías eléctricas una visión exacta de cómo se está utilizando la electricidad en cada momento para que éstas puedan responder de forma eficiente a las demandas generadas. Una red eléctrica inteligente sería capaz de responder mucho mejor a las interrupciones en el servicio y haría mucho más sencillo apostar por energías renovables.

Otro claro ejemplo de los beneficios generados por esta transformación tecnológica lo encontramos en los sistemas y medios de transporte. En España, un 56% del consumo energético de los hogares es atribuible al combustible de nuestros vehículos.

En este sentido, IBM trabaja en la actualidad con ciudades tan importantes como Estocolmo, Singapur, Londres o Brisbane para gestionar mejor el tráfico y reducir la polución y contaminación atmosféricas. En Estocolmo, por ejemplo, se ha reducido la congestión del tráfico en un 25%, la contaminación ha disminuido entre un 8% y un 40% en función del tipo de emisión medida, y se ha incrementado el uso de los transportes públicos en más de 40.000 personas al día,

Disponer de sistemas cada vez más inteligentes será un factor clave para mejorar todos los aspectos de nuestra vida. Podremos facilitar la distribución de alimentos haciendo un seguimiento exhaustivo de los productos desde su origen. La tecnología permitirá disponer de cosechas más resistentes a enfermedades y plagas. Los sistemas instalados en las vías fluviales mejorarán nuestro conocimiento sobre el funcionamiento de los ríos, ayudando a evitar inundaciones y mejorar el desarrollo económico. Y en el ámbito de la salud, sistemas más inteligentes ayudarán –están ayudando ya– al personal médico y sanitario a tomar mejores decisiones y reducir los costes de los tratamientos.

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Redacción TICPymes

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