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miércoles, 18 de mayo de 2022
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9 situaciones cotidianas en las que estás utilizando las matemáticas sin darte cuenta
El próximo 14 de marzo se celebra el Día Internacional de las Matemáticas, una disciplina que, aunque puede parecer compleja y abstracta está muy presente en nuestro día a día (desde para hacer una foto hasta para elegir nuestra ropa).
Redacción TICPymes11/03/2022

Cada 14 de marzo se celebra el Día Internacional de las Matemáticas, una disciplina que, tradicionalmente, en la etapa educativa ha sido considerada compleja, abstracta y hasta en ocasiones antipática. Pero la capacidad que ofrecen para resolver cualquier tipo de problema que requiera planificación y una distribución óptima de recursos está haciendo que, en la actualidad, las matemáticas tengan cada vez mayor reconocimiento como una ciencia absolutamente necesaria y profundamente social.

Hoy día es difícil encontrar un sector de la economía que no requiera matemáticos. La clave está, precisamente, en su transversalidad: la capacidad de razonamiento, de aplicar lógica y técnicas para resolver problemas y de adaptarse a los cambios, es común a cualquier actividad. Por ello, los matemáticos están muy demandados en laboratorios, farmacéuticas, empresas de investigación médica, en consultoras de todo tipo, bancos y empresas de finanzas, operadoras de telecomunicaciones, empresas de seguridad, de logística…

Mar Angulo, matemática y coordinadora académica del Doble Grado en ‘Matemática Computacional e Ingeniería del Software’ en el Centro Universitario U-tad, considera que “las matemáticas deben enseñarse mostrando su utilidad, así como la aplicación real y práctica de cada uno de sus conceptos. Desde el entorno educativo debemos ser capaces de relacionar elementos como matrices, integrales o funciones con la resolución de problemas reales de nuestro día a día”.

Efectivamente, las matemáticas están más presentes en nuestra vida de lo que nos paramos a pensar. Sin ser conscientes, todos los días llevamos a cabo numerosas actividades que implican un proceso matemático o bien exigen emplear conceptos matemáticos para su resolución. Mar Angulo nos explica nueve situaciones cotidianas en las que, sin saberlo, nos comportamos como expertos matemáticos:

  1. ¿Qué ropa me favorece más? Los criterios matemáticos de patronaje los establecen los estilistas, pero todos sabemos que hay determinados outfits que nos sientan mejor que otros. Por ejemplo, las prendas más largas hacen parecer a las personas más altas y delgadas. Se trata de jugar con los efectos visuales de la simetría, las longitudes y la geometría para conseguir el efecto deseado.
  2. Hago una fotografía. Aplicando una serie de operaciones matemáticas de álgebra lineal sobre una imagen podemos mejorarla, retocarla, cambiar su tamaño o incluso generar numerosos filtros, que tan de moda están actualmente.
  3. Mi mesa cojea. Qué incómodo es sentarse en una terraza y que la mesa no deje de moverse. Para arreglarlo, la opción más socorrida es colocar un papel o un trozo de cartón doblado debajo de la pata que no llega al suelo. Pero si la mesa tiene cuatro patas iguales, el problema no es de la mesa, sino del suelo, que no es perfectamente plano. En este caso, las matemáticas pueden ayudarnos a resolverlo sin ningún objeto adicional utilizando el Teorema de los Valores Intermedios: si giramos la mesa alrededor de su centro un ángulo entre 0 y 90 grados, encontraremos un punto en el que la mesa dejará de cojear.
  4. Quiero hacer una receta de repostería. En muchas recetas se indican las proporciones de cada ingrediente a través de medidas expresadas en gramos, mililitros, fracciones, etc.: 200 ml de aceite, 400 gr de harina, 2/3 de azúcar... Especialmente en repostería, el éxito depende en gran medida de las proporciones correctas de los ingredientes, por lo que es importante respetarlas y prestar mucha atención a los pesos y medidas.
  5. En busca de las mejores ofertas. Muchos comercios lanzan promociones basadas en ofertas de tipo 2x1 o 3x2, porcentajes de descuento sobre el precio inicial o incluso el descuento del IVA (con esta promoción, la tienda en realidad descuenta al cliente un importe equivalente al de este impuesto, pero sí aplica la parte de IVA que corresponde al producto ya rebajado). Cada vez que compramos algo fruto de estas promociones estamos aplicando cálculo para saber en qué se nos queda el precio final y si nos compensa o no la compra.
  6. Utilizo el GPS para viajar. Existe un algoritmo que permite encontrar el camino más corto entre un punto y otro en un mapa. Se llama algoritmo de Dijkstra, y se utiliza para diseñar y programar los sistemas GPS. Es decir, cada vez que utilizamos nuestro GPS estamos aplicando este algoritmo.
  7. Hablo por WhatsApp. Los chats en esta app no pueden ser leídos por terceros porque están cifrados de extremo a extremo gracias a un sistema de encriptación que se basa en asociar un número primo muy grande a cada miembro de la conversación. El proceso de cifrado consiste en asociar a la conversación la multiplicación de esos dos primos. Si una persona decidiese espiarnos se encontraría con un número muy grande (clave pública), y para leer la conversación tendría que encontrar los dos números primos en los que se descompone, algo que a un ordenador le llevaría muchísimo tiempo. Nosotros podemos ver la conversación porque nuestro dispositivo sí conoce uno de los dos primos (clave privada), por lo que para conocer el del interlocutor solo hay que dividir la clave pública entre esa clave privada. En este mismo procedimiento se basa la información de nuestra cuenta bancaria.
  8. Compro un décimo de lotería. A la hora de elegir la terminación podemos guiarnos por nuestras preferencias o por la probabilidad. Si algo ha sucedido muchas veces, uno tiende a pensar que volverá a ocurrir. La terminación más agraciada de la historia del sorteo del Niño es el 0, en 21 ocasiones; la segunda el 7, en 14 ocasiones. Lejos queda el número 3, el que menos ha tocado en toda la historia del sorteo: solo en seis ocasiones.
  9. Utilizo un código QR. Esta tecnología, tan habitual hoy día, consiste en la versión bidimensional de los tradicionales códigos de barras unidimensionales que almacenan datos codificados. Mientras estos generalmente codifican alrededor de 20 dígitos de información, un código QR puede contener 4.000 o más, lo cual no solo es más información, sino también una mayor precisión. Al escanearlo, el dispositivo móvil lee los dígitos binarios (código binario) en el orden correcto y nos lleva automáticamente a la página web, aplicación o documento establecido en su configuración. 

U-tad es un Centro Universitario especializado en técnicas, habilidades y competencias enfocadas a la industria que se ha convertido en referente académico en formación digital a través de su Doble Grado en ‘Matemática Computacional e Ingeniería del Software’.