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domingo, 22 de septiembre de 2019
Tecnología
Open banking, un futuro que no acaba de cuajar
Expertos de Banco Santander, Self Bank, Coinscrap y FinReach se reunieron en Madrid para debatir sobre el estado del open banking en el mercado español
Redacción Computing08/04/2019

El sector financiero avanza hacia un escenario en el que surgirán modelos de negocio innovadores y nuevas formas de interaccionar con los usuarios gracias al uso de los datos y la tecnología. En este ecosistema en evolución se dan cita diversos actores, desde las entidades más tradicionales y sus spin-offs hasta bancos digitales, empresas fintech, consultoras o las Big Tech, entre otros. Todos ellos conformarán, apoyados también por los cambios en legislación como las normativas PSD y PSD2, una banca más segura, rápida, modular y abierta.

Para debatir sobre este proceso de transformación desde diferentes perspectivas, teniendo en cuenta las particularidades del mercado español, se celebró en Madrid el encuentro “Open banking: el futuro de la banca”, organizado por la plataforma europea de ahorro Raisin. A este evento acudieron algunos de los protagonistas de este ecosistema financiero del cambio como es el caso de FinReach, proveedor líder de soluciones de software dirigidas a entidades bancarias. Su estrategia consiste en desarrollar una plataforma API en la que cualquier agente del sector financiero tenga acceso a servicios que les permitan centralizar, administrar y activar información para dar recomendaciones a sus usuarios de manera instantánea. “Todo ello con el menor esfuerzo de integración posible, a un coste asequible y con la posibilidad de pivotar distintos productos dentro de la plataforma”, apuntó Adriana Gaitán, Country Manager de FinReach en España.

La colaboración abierta entre banca y fintech en España, lastrada por falta de madurez digital y cultura del usuario

Durante una mesa redonda sobre banca abierta, a la que estaban además invitados expertos de Banco Santander, Self Bank y Coinscrap, la directiva de FinReach señaló que “el mercado español está demasiado concentrado en torno a bancos tradicionales” y, asimismo, comentó “las dificultades de las fintech al emprender negociaciones con grandes bancos, ya que a estos un desarrollo tecnológico les supone un coste mayor que sus actuales procesos manuales”. Aun así, las soluciones de FinReach, como su Servicio de Cambio de Cuenta, han tenido una buena acogida en España a través de entidades como Self Bank. Su director general adjunto, Fernando Egido, abogó en el encuentro por “ser abiertos y colaborar ágilmente con otros agentes del sector en busca de la mejor solución para una plataforma modular y escalable”.

No obstante, David Conde, cofundador de Coinscrap, apuntó que "la banca no ve a las fintech como una amenaza seria, salvo excepciones, por lo que se muestra recelosa a colaborar y abrir su core a terceros". Desde Banco Santander, Diego Calascibetta, director del área de Strategic Digital Partnerships, afirmó que “todavía se necesita un cambio cultural en la organización”, aunque ya han iniciado su propia plataforma de open banking y ecosistema fintech con la vista puesta en los mercados de Reino Unido y Estados Unidos que, en su opinión, están más evolucionados que en España. “Esta falta de madurez digital se debe a que hemos perdido mucho tiempo en temas de regulación y en sobrevivir”, añadió el responsable de Self Bank. 

En cuanto a los principales problemas de las ‘fintech’ para madurar y llegar al usuario, el representante de Coinscrap reconoció que es complicado implantar una estrategia B2C con éxito en España debido al tamaño del propio mercado: “Los bancos son quienes siguen teniendo a los clientes, quienes no se atreven a experimentar con sus finanzas”. “La educación del usuario resulta fundamental en este sentido, a fin de que sepan que los desarrollos tecnológicos que hacemos tienen en cuenta la seguridad y cumplen todas las reglas y normativas que existen en el mercado”, puntualizó Adriana Gaitán, de FinReach. Según Self Bank, “la banca da confianza”, pero aun así animó a todos los integrantes del ecosistema financiero a “empoderar a los ciudadanos para que gestionen sus finanzas como quieran, pero sin esperar nada a cambio, con el objetivo de alcanzar una mayor simetría en la relación entre banca y cliente”.