El alumnado demanda una formación más divertida, práctica y personalizada

Con motivo de la campaña Back to School, Fnac ha querido centrarse en los verdaderos protagonistas de la educación: los niños y las niñas. Para ello, ha llevado a cabo una investigación con estudiantes de enseñanza pública, concertada y privada.

Publicado el 16 Sep 2021

Se ha teorizado mucho sobre educación, tecnología y el regreso a las aulas, pero en general se nos ha olvidado preguntar a las personas que más tiempo pasan en el cole: los niños y las niñas. Y con tal fin Fnac, en su apuesta por la cultura y la educación, ha decidido escuchar a los estudiantes de colegios e institutos de España de enseñanza pública, privada y concertada, para que nos cuenten cómo quieren que sea el cole del futuro, la enseñanza y métodos de aprendizaje que quieren recibir, y el papel de las tecnologías en su formación.

El colegio de los próximos años lo proyectan como un lugar más interactivo, con metodologías apoyadas en nuevas tecnologías que permitan un aprendizaje más práctico y divertido, con menos memorización, y que incida en una enseñanza y formación más útil para el propio alumno y para la sociedad. Esta ha sido la principal conclusión que se ha extraído del estudio “Imaginando un nuevo cole” que Fnac ha llevado a cabo entre estudiantes de secundaria y bachillerato (entre 12 y 16 años) para saber cómo les gustaría que fuera la escuela como lugar para el aprendizaje y la formación.

Igualmente, la marca ha organizado un encuentro donde un grupo de niños y niñas de los colegios SEK-El Castillo, SEK-Ciudalcampo y SEK-Santa Isabel, conducidos por el profesor y autor de varios libros de educación Cesar Bona, el especialista en innovación educativa Carlos Magro y la responsable de libros infantiles de Fnac Callao Silvia de la Cruz, han expuesto su particular visión que viene a confirmar las resoluciones más importantes del estudio.

Una enseñanza más experiencial y práctica

Tras escuchar debatir a los alumnos de 6ª de Primaria y 1º de la ESO sobre cómo quieren que sea su cole ideal, una cosa ha quedado clara: quieren estar todo el día en el patio. Esta es su primera respuesta, pero cuando reflexionan un poco más comentan que les gustaría “mantener las materias importantes como matemáticas o ciencia, pero añadiendo otras asignaturas más relacionadas con el arte y la cultura en general, incluso filosofía, o prácticas como primeros auxilios”. Y por supuesto quieren que los mayores les escuchen y que ellos puedan tener voz para “elegir las asignaturas, si no todas, sí aquellas materias que nos gustaría investigar más; y con profes más cercanos, divertidos y que nos hagan aprender sin que parezca que nos están enseñando”.

Estas opiniones vienen a confirmar algunas de las conclusiones de la investigación llevada a cabo por Fnac. Y es que a los estudiantes españoles les gusta su cole o instituto, pero quieren mejorar su aprendizaje y que el cole sea más divertido. Por ello, demandan propuestas basadas en la experiencia (menos teoría y más práctica), metodologías que les ayuden a explotar y potenciar las habilidades y capacidades específicas de cada alumno, hacer más actividades fuera del aula, y sobre todo, que el entorno sea más tecnológico, con mayor participación y un profesorado más entusiasta.

En concreto, a nueve de cada diez alumnos (el 88,7%) su colegio o instituto les gusta mucho o bastante como lugar de aprendizaje. Y el 44% de ellos quieren menos teoría y más práctica: aprender haciendo y experimentando.

  • Casi el 36% quiere una educación más personalizada, dirigida a explotar las habilidades de cada alumno.
  • El 33% pide más acceso a tecnología e innovaciones.
  • A un 13% le gustaría aulas amplias con espacios diferenciados.
  • A otro 13%, disponer de entornos (huerto, taller…) para desarrollar conocimientos prácticos.

“Escuchar a los niños es un lujo y lamentablemente casi no nos paramos a hacerlo. Sus opiniones cuentan y debemos tenerlas en consideración desde ya. Nosotros proyectamos en ellos el futuro, pero ellos quieren vivir el presente y a veces con nuestras expectativas no les dejamos”, reflexiona César Bona tras dialogar con los estudiantes. “Algunos habéis mencionado que os gustaría recibir clases de filosofía desde edades tempranas, y es que es importante enseñaros y ayudaros a pensar. Conocer los principios de la filosofía os induciría desde pequeños a razonar y discurrir, y a que no seáis tan influenciables ni estéis tan marcados por lo que quieren los adultos de vosotros”.

Por otro lado, los estudiantes consideran necesarios para su formación aspectos prácticos como aprender cosas cotidianas (cocinar, arreglar juguetes o dispositivos electrónicos) y manejar conocimientos sobre leyes y economía. La sostenibilidad es el tercer aspecto clave para ellos. Quieren aprender a cuidar y gestionar con eficacia los recursos del planeta; reducir residuos, contaminación y vivir en equilibrio con el resto de las especies. Y lo que consideran menos importante es el desarrollo de habilidades sociales como el diálogo, hablar en público, trabajar la empatía y la diversidad, cooperación y trabajo en equipo… Y cómo desarrollar un espíritu crítico o capacidad de análisis para poder tomar buenas decisiones.

Carlos Magro, especialista en innovación educativa, concluye tras la charla con los niños que “es llamativo comprobar cómo los niños tienen las cosas muy claras y cómo los adultos damos por sentado ciertas cuestiones como, por ejemplo, que no les gusta la asignatura de historia. Y resulta que no es así. Pero esto es un buen síntoma de que el colegio está funcionando bien y que está descubriendo nuevas cosas a los alumnos, despertando sus inquietudes. Y de ahí que sea fundamental escucharles, porque luego nos llevamos sorpresas tan agradables como comprobar que están preparados para el mañana. Ellos dependen de nosotros, pero nosotros dependemos –y dependeremos- aún más de ellos”.

Más acceso a tecnología e innovaciones

La tecnología ha demostrado ser una herramienta fantástica para ayudar en el aprendizaje del alumnado, sobre todo en época de pandemia. Y así lo perciben los estudiantes que, durante las conversaciones en Fnac, han confirmado que “nos sirve para conectar, jugar, interactuar con los amigos y tener acceso a muchas cosas, y nos ayuda a ampliar lo que nos enseñan en clase e investigar”. Y es que muchos han aludido a que cuando un tema les interesa especialmente en clase, tienen la capacidad de profundizar en él en casa gracias a la accesibilidad de Internet. Sin embargo, para estudiar, en concreto para cuando tienen que memorizar, prefieren los métodos tradicionales (tomar notas sobre apuntes en papel, colocar post-its, hacer esquemas…) pues les ayuda a concentrarse mejor, sin distracciones, y aprender ortografía sin los correctores automáticos.

En esta línea han opinado los niños y las niñas encuestados, que se imaginan un cole donde puedan aprender utilizando otro tipo de medios. Creen que aprenden más a través de libros, películas, documentales; a través de recursos interactivos como videojuegos o herramientas educativas, o intercambiando información con sus amigos.

Además, perciben que la tecnología les ayuda a aprender más al poder acceder, principalmente, a foros y comunidades en las que se comparten temas de interés. Los dispositivos tecnológicos también les permiten el acceso a podcasts, o centros educativos y culturales.

“Los estudiantes quieren un cole más activo y abierto a la sociedad actual, que fomente la experimentación y que les prepare para la vida real. Quieren desarrollar sus habilidades particulares sin olvidar una base fuerte de conocimientos básicos y cultura general. Conciben la tecnología más como un medio para aprender que como un fin. No consideran tan importante que se les enseñe habilidades tecnológicas, sino que la valoran como una herramienta para acceder al aprendizaje”, declara Beatriz Navarro, directora de Marketing y Comunicación de Fnac.

Finalmente, los alumnos encuestados perciben la figura del profesor como fundamental para un nuevo tipo de colegio. Demandan que a los profesores les guste la asignatura y la enseñen como un juego, que tengan ganas de hacer cosas nuevas, que sean más cercanos y que hagan llegar mejor los conocimientos.

“Si algo hemos aprendido en el último año y medio es que el colegio no solo es un lugar para aprender, es un lugar para aprender a ser y se aprende a ser con los demás, sobre todo, con los estudiantes. En los Colegios SEK creemos que los alumnos son los protagonistas de su propio aprendizaje y que para continuar perfeccionando nuestro modelo educativo debemos impulsar espacios para la reflexión y escucha de sus propuestas y opiniones. Por todo ello, nos sentimos agradecidos por la oportunidad que nos ha dado Fnac con esta iniciativa”, afirma Iván Martínez, subdirector de Aprendizaje en SEK-Ciudalcampo.

La importancia del apoyo cultural fuera del colegio

Por último, Fnac, ha querido saber cómo perciben los niños y las niñas el tener acceso a otras actividades culturales y educativas, que vengan a complementar su aprendizaje y conocimientos. Para ello, Silvia de la Cruz, responsable de libros infantiles de Callao, ha estado charlando con los alumnos de los colegios internacionales SEK, quienes han trasladado sus intereses: asistir a encuentros científicos, exposiciones, firmas de libros. Y les gustaría que los espacios Fnac tuvieran “salas temáticas, organizaran eventos como una mini Cómic Con e hicieran visitas guiadas, nos preguntaran nuestros gustos para elegir películas o firmas y vinieran o proyectaran los más votados, y se realizaran actividades interactivas con una tarjeta en la que pongas lo que te gusta y te recomendaran otras cosas”.

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Redacción TICPymes

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