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lunes, 30 de noviembre de 2020
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El 49% de las empresas españolas quiere reforzar sus políticas de conciliación
La crisis del coronavirus ha tenido un gran impacto en el mundo empresarial, que inicia este nuevo curso enfrentándose a nuevos retos que afectan tanto a la productividad como al bienestar de los empleados
16/09/2020

La crisis del coronavirus ha tenido un gran impacto en el mundo empresarial, que inicia este nuevo curso enfrentándose a nuevos retos que afectan tanto a la productividad como al bienestar de los empleados. La conciliación es el desafío más importante que se han encontrado las empresas españolas a raíz de la crisis sanitaria generada por el coronavirus, según un estudio que ha elaborado Sodexo Beneficios e Incentivos dentro de su compromiso por garantizar el bienestar de los empleados, para conocer el impacto que ha tenido la pandemia en el ecosistema empresarial español y las medidas que se están tomando. En este sentido, el 49% de las empresas de nuestro país piensa reforzar sus políticas de conciliación con nuevas medidas debido a la situación actual. 

El estudio Retos de las empresas españolas en la era COVID-19 elaborado por Sodexo identifica los seis retos principales a los que se tienen que enfrentar con urgencia las empresas en cuanto a la gestión del capital humano en la coyuntura actual. El ranking sitúa la conciliación como el reto de mayor importancia, seguido de la transformación digital y las nuevas formas de trabajo, que ocupa el tercer puesto. Por su parte, la adopción de nuevas medidas de seguridad, mitigar el estrés de la hiperconectividad y gestionar la transformación de los beneficios sociales son los otros tres retos que figuran en el ranking.

De esta forma, las empresas se han visto obligadas a transformar la forma en la que se organiza el trabajo, la comunicación con los empleados, los beneficios e incentivos e incluso la adecuación del espacio físico para este nuevo curso. Para el 54% de las empresas, garantizar la conciliación es lo que más está costando, seguido por el hecho de tener que mantener una comunicación fluida que mantenga alineadas todas las áreas (42%), lidiar con la hiperconectividad (36%) y adecuar la nueva forma de trabajo a empleados con perfiles menos digitales (34%).

El teletrabajo, por supuesto, se ha convertido en una de las medidas estrella. Un 58% de las empresas españolas lo había implementado ya, mientras que  un 24% no se lo había planteado hasta la llegada del COVID-19. En este contexto, 7 de cada 10 empresas ya había implementado o está implementando nuevas formas de trabajar, siendo la principal el teletrabajo (94%). Por su parte, un 62% de las compañías prevé que trabajen a distancia al 100% los empleados cuya presencia física no sea imprescindible. Además, un 26% de las empresas ha implementado nuevas metodologías de trabajo agile como scrum o lean, para mantener la productividad en esta complicada situación, además de plantear un trabajo por objetivos (32%) o fijar más objetivos a corto plazo (21%).

Esta nueva organización ha presentado problemas, ya que a los empleados les ha costado en mayor o menor medida adaptarse a estas nuevas metodologías de trabajo. Y a unas generaciones les ha costado más adaptarse que a otras. Un 31% de las empresas que tienen implementadas nuevas formas de trabajo han identificado que las generaciones más mayores (Generación X y Baby Boomers) les ha sido más difícil adecuarse a ellas, principalmente en las empresas con mayor número de empleados. Para lidiar con esta problemática están apostando por reforzar la comunicación interna (89%) y dar soporte continuo y formación sobre trabajo remoto (44%).

Otro problema asociado ha sido el incremento del estrés provocado por el aumento de horas de trabajo y la sensación de no terminar nunca de trabajar. En este sentido, llama la atención que un 88% de las empresas españolas aún no tienen implementado un plan para minimizar el estrés de la hiperconectividad de sus empleados, si bien un 24% ya lo tiene en desarrollo. Para garantizar la desconexión digital, se está trabajando en la desconexión fuera del horario laboral y durante las vacaciones (61%), en programas de wellness (39%) y dando formación y sensibilización del uso de las TIC (28%).

Este nuevo ritmo no solo ha tenido un fuerte impacto en la productividad, sino también en la calidad de vida de los empleados y las medidas que se pueden adoptar para garantizar la seguridad. El 55% de las empresas tenían políticas concretas de conciliación y ahora un 49% va a tomar nuevas medidas. La flexibilización de horarios es una de las grandes medidas estrella con un 80% y un 76% va implementar el teletrabajo más allá del COVID-19.

La vuelta a la normalidad y las nuevas medidas de seguridad también ha ganado un protagonismo nunca antes visto y es el cuarto reto que más preocupa a las empresas. En este sentido, la combinación de teletrabajo parcial y flexibilización de horas y días de acudir al centro de trabajo son las medidas de seguridad que más empresas se están planteando implementar, con un 70% y 62% respectivamente. Según los responsables de RRHH, el bienestar emocional y físico de los empleados, así como su compromiso con la empresa, son los aspectos con mayor impacto derivados de la nueva normalidad. 

Con todos estos cambios, casi la mitad de las empresas  cree que el COVID-19 va a impactar en la política de beneficios que ofrecen a sus empleados, sobre todo en las grandes corporaciones. Considerando que el COVID-19 ha agilizado la digitalización y las nuevas formas de trabajar, más de la mitad de las empresas creen que surgirán nuevos beneficios sociales, como la formación online, el pago de la cuota de internet o suscripciones a contenido digital, a compras online o guardería online.

Es un hecho que la crisis sanitaria ha tenido un gran impacto en las empresas y está suponiendo todo un reto en la gestión de personas debido a las nuevas necesidades que presentan los empleados en estas nuevas oficinas post-covid”, explica Miriam Martín, directora de Marketing de Sodexo Beneficios e Incentivos. “Las nuevas dinámicas laborales, que combinan el teletrabajo con la presencia en la oficina, han precipitado que las empresas tengan que adaptar sus políticas de conciliación y bienestar a las nuevas necesidades originadas por la pandemia, así como actualizar la política de beneficios sociales con una tendencia más digitalizada”.