El colectivo de los controladores votó ayer de forma mayoritaria a favor del paro durante este mes de agosto, aunque será en la reunión de hoy cuando se fijen los días en los que llevarán a cabo la huelga.
Fuentes de la Unión Sindical de Controladores Aéreos (USCA) han adelantado que estudian parar la actividad durante tres días, aunque ha sido su portavoz, Daniel Zamit, quien ha concretado que las fechas más probables para el inicio de la protesta serían el 18 o el 20 de agosto. Y es que, para cumplir los plazos legalmente establecidos, la huelga no se podrá llevar a cabo antes de mediados de mes, dado que se debe contar con diez días de preaviso.
La decisión de los controladores ha merecido las críticas tanto del sector turístico como de las compañías aéreas. La Asociación Española de Compañías Aéreas (AECA) ha vaticinado que el anuncio de huelga generará un gran número de cancelaciones y desvíos de turistas hacia otros destinos del Mediterráneo, mientras que Iberia ha apuntado que supondrá una pérdida de clientes.
La Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (Cehat) ha señalado que la huelga tendrá graves resultados económicos para el turismo español y ha propuesto que, para preservar el interés de los viajeros, los controladores sean sustituidos por sus homólogos extranjeros o militares.
No obstante y pese a la decisión de ir al paro, USCA mantiene abiertas las negociaciones con Aena para intentar elaborar el nuevo convenio colectivo y espera que "probablemente" las dos partes puedan reunirse en un breve periodo de tiempo.
En un comunicado, USCA acusa al ministro de Fomento, José Blanco, de obligar a los controladores a ir a la huelga por "mostrar una incapacidad negociadora y por su reiterada forma de boicotear las negociaciones a base de decretos, que no han sido publicados todavía en el BOE". Blanco ha respondido que sigue dispuesto a
</em>Por su parte, Aena ha señalado que lamenta la decisión de la Asamblea Nacional de USCA y se ha remitido a la <strong>mesa de negociación</strong> como el escenario adecuado para la discusión del <strong>nuevo convenio colectivo</strong>, por ser ése el marco en el que, a su juicio, <strong>los controladores pueden y deben manifestar sus reivindicaciones.</strong>