Un estudio realizado por TomTom, fabricante de navegadores GPS, echa por tierra tópicos. El informe ha identificado las 59 ciudades europeas con peor circulación, con Bruselas al frente de dicha lista. Polonia y el Reino Unido son otros lugares en los que la conducción urbana puede convertirse en una pesadilla, mientras que España y los países nórdicos cuentan con unos desplazamientos más agradables.
Según este estudio, los conductores de Bruselas se enfrentan a atascos diarios en cerca del 37,7% de sus carreteras principales, superando por poco a las ciudades polacas de Varsovia y Breslavia, que ocupan el segundo y tercer lugar en la lista.
Los británicos tampoco tienen motivos para estar orgullosos al respecto: pese al peaje urbano existente, pocos londinenses se sorprenderán de que su ciudad se encuentre en el cuarto puesto, mientras que Edimburgo y Belfast también entran en el top diez. Y antes de que los galeses empiecen a cantar a viva voz sobre las bondades de sus carreteras, deberían tener en cuenta que Cardiff se encuentra en el puesto 26 y es una de las otras cinco ciudades británicas que completan la lista.
Por el contrario, la conducción en gran parte de Francia es una experiencia más agradable: una vez se escapa de París y Marsella, no nos encontraremos con ninguna otra ciudad en el ránking. Y las autopistas alemanas no son el único lugar en el que el tráfico es fluido en Alemania, ya que su ciudad con más atascos, Munich, no aparece hasta el puesto 28. Pero una vez llegamos a esta posición, comienza la sangría: Essen, Hamburgo, Stuttgart, Colonia, Düsseldoft y Berlín acaparan el ranking desde el puesto 31 hasta el 38. Con otras seis ciudades en la parte baja de la tabla, Alemania es el país con más ciudades en este listado –aunque también se debe a ser el país que más grandes ciudades tiene-.
Los que viven en España y en los países nórdicos tienen más posibilidades de escapar de los atascos. Solo aparecen tres ciudades escandinavas en el top veinte: Oslo ocupa el puesto 16, con un 26% de sus carreteras congestionadas, mientras que en su opuesto sueco, Estocolmo, la cifra apenas llega al 3%.
Y pese al tópico de furiosos que tenemos los conductores españoles pitando sin cesar, parece que los embotellamientos en España no son la tónica predominante. Barcelona se encuentra en el puesto 17 del ranking, pero el resto de grandes ciudades españolas aparecen en la parte baja de la tabla. Abajo del todo –para satisfacción de sus conductores- nos encontramos con Zaragoza, en donde sólo un 1,5% de las carreteras presentan dificultades. ¿Es este el modelo que otros responsables europeos han de seguir?
Esta clasificación se basa en las velocidades de viaje de sus usuarios al conducir por ciudad, recolectadas a diario y de forma anónima. Aquellos lugares en los que se circulaba por debajo del 70% del límite de velocidad fueron definidos como “congestionados”.