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miércoles, 19 de junio de 2019
Tecnología
‘Innovación: mucho ruido y pocas nueces’
Jordi Damià, CEO de Setesca, profesor de estrategia de empresa y director de programas de transformación digital en diferentes escuelas de negocio.
27/02/2019

ElMWC es siempre un excelente momento para vender la innovación en las compañías no tecnológicas por parte de sus directores generales, ya que en estos días todos sin excepción publicitaran y comentaran que la tecnología y la innovación es un factor crítico de competitividad en sus empresas y por esa razón están llevando a cabo proyectos de transformación digital. También es el momento de los responsables de tecnología y directores de informática para conocer las novedades que los fabricantes presentan en el mercado y para estos directivos representa un muestrario de oportunidades para mejorar procesos en sus empresas. Por último, para fabricantes e integradores que ven en cada nueva tecnología decenas de proyectos a implementar en esas compañías donde los CEO’s y los CIOS anuncian la implementación de la tecnología a bombo y platillo.

Sin embargo, la incorporación de la tecnología y de las posibilidades que esta ofrece para el negocio no se incorpora con la velocidad esperada, y no solo eso, sino que la misma solamente se incorpora a un tipo de empresas determinadas, que además suelen ser siempre las mismas. ¿Qué tienen esas empresas dónde la innovación se implementa tan rápidamente?

La adopción efectiva de la tecnología, la transformación digital o en general de la innovación es uno de los grandes retos a asumir por la mayoría de empresas. Sin embargo, podemos identificar claramente compañías innovadoras, que son aquellas en las que los procesos de mejora continua, los proyectos de innovación y la implantación real de la misma en sus modelos de trabajo y por lo tanto en todos los procesos de su cadena de valor es una constante, contando para ello con presupuesto para implementar y, lo que es mas importante, la priorización adecuada para que la innovación sea una de las medidas de rendimiento de la compañía.

En el otro extremo tenemos las compañías en las qué por razones culturales, típicamente emanadas de la mentalidad de su propietario, la innovación es muy escasa y es percibida como un riesgo, un coste innecesario y un engorro para el desarrollo del día a día de la compañía.

En el medio de ambos modelos nos encontramos con las empresas dónde la innovación es irregular, ya que se observa como esta se implementa por etapas en el tiempo y no en todos los departamentos por igual. De esta manera se acaba provocando frustración en aquellos departamentos y directivos que quieren innovar y ven que el resto de la organización no los acompaña, así como malestar en aquellos directivos que lo ven como el último dique de contención frente a cambios que pueden poner en riesgo sus objetivos.

Para solucionarlo, los departamentos de RRHH intentan promover la innovación en la compañía mediante diversos métodos más o menos bien conocidos -proyectos de compartición de ideas, seminarios, metodologías de incentivación a la innovación y al pensamiento creativo, etc.-, soluciones que no siempre acaban ofreciendo los resultados esperados.

Así pues, ¿cuál es el secreto para que las compañías puedan ser tan innovadoras como les gustaría y puedan aprovechar las posibilidades que les ofrece la transformación digital, la tecnología y en general la innovación?

El secreto de la innovación de la empresa se encuentra en la orientación real del consejero delegado y el equipo de dirección a la innovación al mercado y a los clientes. Tal y como demostraron Kurt Matzler, Franz Bailom, Markus Anschober y Susan Richardson en su artículo de 2010 ‘Sustaining corporate success’, las compañías líderes en el mercado son aquellas en las que su equipo directivo apuesta claramente por la innovación y esta forma parte del núcleo de su estrategia, medida de manera concreta y, por lo tanto, con todos los recursos necesarios para llevarla a cabo.

Aquí la gran pregunta a hacerse es: ¿el profesional innovador se hace o nace?, ¿podemos hacer que un directivo reactivo pase a ser proactivo y no solamente él sea innovador, sino que permita que su equipo sea innovador?

Nos gustaría decir que sí, pero la realidad es distinta. Si un profesional ha alcanzado un puesto directivo y, a lo largo de su carrera, ha percibido la innovación como un mecanismo que le ha funcionado para alcanzar sus objetivos profesionales, la seguirá implementando y potenciando de manera natural y además tendrá tendencia a crear equipos que le ayuden a seguir innovando. Sin embargo, aquel profesional que ha alcanzado una posición directiva y no lo ha realizado con la innovación como método para conseguir el éxito, muy difícilmente pasará a ser un directivo innovador y además su tendencia natural será frenar la innovación en su equipo y en el resto de la organización.

Si queremos, por lo tanto, potenciar la tecnología, la innovación y la transformación digital en nuestras organizaciones, es importante además de crear proyectos o iniciativas para llevarlo a cabo, adaptar el equipo de dirección para que todos sus miembros tengan ese perfil innovador que realmente oriente la organización a conseguir sus resultados, entendiendo que la tecnología puede ser la palanca necesaria para hacerlos realidad.