
El incierto clima económico ha incrementado los temores financieros de los consumidores españoles de una forma incluso más acusada que en sus vecinos europeos. Los españoles, según el último índice de Seguridad de Unisys, están más preocupados que la media europea, en lo que respecta a su seguridad financiera. Esta preocupación no sólo corresponde al miedo de ser objeto de fraudes con tarjetas de crédito, sino también al temor de no poder afrontar el pago de sus créditos e hipotecas.
Otros aspectos en los que los españoles se muestran más preocupados son la seguridad personal (temor a sufrir agresiones) y nacional (aspectos relacionados con el terrorismo. El único aspecto en el que ha crecido la confianza en España es en la seguridad electrónica, ámbito en el que los españoles presentan algo menos de inquietud que el resto de europeos. No obstante, esto puede ser el reflejo de que en realidad la confianza es menor, ya que lso españoles no suelen realizar sus transacciones bancarias mediante medios electrónicos.
Este estudio, que se publica dos veces al año, está diseñado para ayudar a las empresas y a los gobiernos a comprender los recelos de los consumidores, para lo que analiza la opinión de 13.000 personas de 14 países diferentes.
Seguridad financiera
Según los resultados del estudio, el 71% de los españoles están preocupados por los fraudes de las tarjetas de crédito y de débito, mucho más que el promedio europeo del 53%. Una posible razón de este nivel de preocupación es un reciente informe de la entidad de protección contra el fraude de tarjetas, CPP, según el cual España era uno de los principales puntos de robo y fraude con tarjetas, con una cuarta parte del total de delitos de 2008 localizados en el país. Además, más del 40% de las personas consultadas en España expresan su preocupación por no poder afrontar sus obligaciones financieras, como el pago de las hipotecas. Esta cifra vuelve a ser superior al promedio europeo del 27%, lo cual sugiere que la inestabilidad económica ya estaba afectando a la opinión del consumidor europeo desde agosto de 2008, cuando se efectuó el trabajo de campo.
François Fleutiaux, Director General de Unisys España estima que "en el terreno financiero, por ejemplo, el desempleo creciente, el Índice Euribor y los ingresos estimados incorrectamente son factores que contribuyen a una lista de deudores dudosos en España, que se ha ampliado hasta dos millones y medio, un claro signo de que la crisis financiera está haciendo mucho daño. Las empresas tienen que responder a esas preocupaciones de los consumidores y deben colaborar integrando mejor los procesos y las soluciones para impedir las actividades fraudulentas".
Seguridad personal
En cuanto a la seguridad personal, la puntuación del Índice para España de 136 supera a la de Europa con un 125 y, de hecho, los consumidores españoles reflejaron la mayor inquietud en este aspecto de todo el continente. Cuando se les preguntó cómo se sentían con respecto a su seguridad personal general durante los últimos seis meses, el 38% admitió una preocupación alta o extrema, mientas que la media europea se quedaba en el 22%.
Seguridad nacional
El aumento de la actividad terrorista por parte de ETA en España ha afectado a la percepción del consumidor acerca de la seguridad nacional. El cincuenta y tres por ciento de los españoles expresó una inquietud extrema ante la seguridad nacional, en lo que respecta a la guerra contra el terror, con un promedio de un tercio de los consumidores compartiendo esta misma sensación por todo el continente. El país ha sufrido diez atentados terroristas desde julio de 2008, con una víctima mortal tras una explosión en Cantabria.
Seguridad en Internet
La seguridad en Internet es el único ámbito en el que los españoles expresaron una preocupación por debajo de la media, en comparación con Europa en su conjunto. El Índice de Seguridad de Internet en España bajó desde 103 puntos en mayo de 2008 a 91, y sólo una cuarta parte de los españoles están preocupados por la seguridad cuando compran o hacen operaciones bancarias en línea. Esto puede deberse al hecho de que pocos españoles usan Internet para hacer compras u operar con sus bancos, pues muchos siguen prefiriendo las interacciones personales.