
Primero fue el sistema SMS, luego el servicio internacional de la BBC y ahora Internet. Tras las revueltas populares que han seguido estos días las elecciones en Irán, el Gobierno de Ahmadinejad ha intervenido y bloqueado de forma intermitente los canales principales de comunicación y movilización de los seguidores de líder opositor Mousaví. En Teherán varias cadenas televisivas han visto su señal interferida y el servicio de sms dejó de estar operativo desde dos días antes de las elecciones, mientras que las fuentes oficiales reiteraban que se trataba de una avería.
En estos últimos días, los manifestantes, quienes consideran que se les ha robado 11 millones de votos, han visto restringido, además, su acceso a la popular red social Facebook y a la página web personal del líder opositor.   Así las cosas, el servicio de microblogging Twitter, hasta la fecha plenamente accesible a través de los proxies, se había convertido en una potente herramienta de información, no sólo para los iraníes, sino también para los extranjeros interesados en conocer de primera mano la evolución del país.
Este servicio llega a Irán a través de NTT América, filial del operador japonés NTT Communications, quien ha decido posponer una operación rutinaria de mantenimiento, para no dejar sin este servicio a los iraníes si quiera por unos minutos. La empresa tenía pensado iniciar el mantenimiento a las 21:45 de la noche del lunes según el horario del pacífico, equivalentes a las 9:15 de la mañana del martes en Irán, lo que habría supuesto la interrupción del servicio durante 90 minutos en unos momentos clave para enviar y recibir noticias. Por eso, la compañía decidió retrasarlo hasta las 14:00 del martes en horario del pacífico, cuando en Irán es la 1:30 de la madrugada.
El propio cofundador de Twitter, Biz Stone, escribía en su blog de la empresa: “nuestros socios en NTT America han reconocido el papel que Twitter está jugando en Irán como una importante herramienta de comunicación”. En él Stone ha alabado, además, la decisión de retrasar el mantenimiento. “Están corriendo un serio riesgo no sólo por Twitter, sino también por los demás servicios a los que dan soporte en todo el mundo; pero han sabido ser flexibles para ayudar en lo que es básicamente una situación inflexible”, subraya.