El primer paso es acceder al registro de Windows. Para ello debemos dirigirnos al menú Inicio y seleccionar la opción Ejecutar. En la ventana emergente escribiremos el comando Regedit, con el que abriremos el registro del sistema. A continuación nos dirigiremos al menú principal y elegiremos la opción Registro/Exportar archivo de registro...
  Entonces se nos consultará sobre la ubicación que nosotros consideremos conveniente. Una vez seleccionado el lugar donde alojarlo y elegido el nombre con el que relacionarlo, tan sólo basta con que empecemos a manipular las opciones de registro que queramos, ya que en caso de fatalidad tenemos almacenada una copia de seguridad que luego habrá que importar.