
El presidente estadounidense, Barack Obama, quiere que las pequeñas y medianas empresas comiencen a experimentar los síntomas de recuperación de la economía y para ello ha anunciado recortes de impuestos, nuevos gastos en infraestructura y devoluciones tributarias para los proyectos energéticamente eficientes.
Aunque no desveló la inversión que la Administración americana destinará a estas partidas si sugirió que podrían provenir de los fondos no utilizados del plan de salvamento de la banca. El mandatario confía en que estas medidas ayuden no sólo a mejorar las cifras financieras de la pymes sino también reducir el desempleo que ya alcanza el 10% del total.
La Casa Blanca quiere eliminar durante un año el impuesto de plusvalías para nuevas inversiones y acelerar las amortizaciones, además de eliminar comisiones para que los pequeños empresarios consigan préstamos con más facilidad desde una agencia estatal.
Los planes de la Administración pasan también por poner en marcha un plan para acelerar las inversiones en infraestructuras (autopistas, puertos, aeropuertos, puentes...), energía limpia y subvenciones a los particulares que quieran modernizar sus casas para aislarlas y hacerlas más eficientes desde el punto de vista energético. Las propuestas del presidente necesitan ahora la aprobación del Congreso y en las cámaras se prepara un recibimiento frío a medidas que implican más gasto.