Según el INE, las grandes cadenas ha sido el único modo de distribución que ha incrementado sus cifras en este mes.
Las ventas en el comercio minorista a precios constantes (eliminando el efecto de los precios)
registraron en julio una tasa interanual del -2,2 por ciento, tres puntos por debajo respecto a la cifra obtenida en junio (-2,4% si se elimina el efecto calendario). Así lo refleja el
Instituto Nacional de Estadística en su informe sobre los Índices de Comercio al por Menor (ICM) correspondientes al pasado mes. A la vista de estos resultados, dicho parámetro experimenta
una caída del 1,1 por ciento en los siete primeros meses del año respecto al mismo periodo de 2009.
De acuerdo con este estudio,
las ventas (sin incluir las estaciones de servicio) presentan una tasa anual de descenso del 1,9 por ciento. Por tipo de productos, los de alimentación han conseguido crecer un 1,6 por ciento mientras que los no alimenticios han bajado en un 4,2 por ciento.
La situación es distinta en el caso de las grandes cadenas que han sido los únicos modos de distribución que han incrementado sus ventas en julio en un 4,3 por ciento, ostentando un acumulado en esta primera mitad del ejercicio de un 2,6 por ciento en positivo. No han corrido la misma suerte las grandes superficies, cuya media en lo que va de año ha bajado un 0,4%; las empresas unilocalizadas (-1,4%) ni las pequeñas cadenas (-2,5%), que están siendo las más afectadas.
El
empleo en este sector también se ha visto “tocado” pues el índice de ocupación cayó un 1,0 por ciento en julio y hasta un 1,7 por ciento en los siete primeros meses. Este descenso ha sido generalizado en todas las fórmulas comerciales y en la mayoría de las comunidades autónomas, a excepción de Asturias, Castilla y León y Extremadura.
Y hablando desde un punto de vista geográfico,
salvo en Galicia (aumento del 0,4%), las ventas minoristas descendieron en el resto de regiones siendo reseñables los descalabros de Andalucía (-4,8%), Islas Baleares (-4,7%) y La Rioja (-4,6%).