Ante falta de crédito ha surgido un nuevo fenómeno de acceder a financiación: los ‘préstamos persona a persona’ o banca 2.0.

Una de las principales consecuencias de la crisis económica actual es la falta de acceso a financiación. Los bancos, cada día más reticentes a conceder créditos, miran escrupulosamente cada petición que les llega y son muchas las empresas y particulares que ven denegada su solicitud. Esta situación está desencadenando un curioso fenómeno:
los préstamos P2P (siglas en inglés de Peer-to-Peer Lending) o Préstamo de Persona a Persona. Se trata de una nueva modalidad de conseguir financiación a través de los llamados ‘préstamos sociales’, es decir, directamente a través de personas dispuestas a prestar su dinero.
Esta tendencia está experimentando una popularidad cada vez mayor entre las personas demandantes de crédito porque ofrece a menudo unos tipos de interés más favorables de los que pueden proporcionar las instituciones prestamistas tradicionales. Por su parte, la persona que ofrece el préstamo también se beneficia de este tipo de transacción, ya que obtiene un mayor rendimiento económico en comparación con lo que obtendría depositando su dinero en un método de inversión convencional, recibiendo unas tasas de interés mayores directamente del receptor del préstamo.
Los Préstamos P2P surgieron hace unos años en Londres y actualmente se encuentran bastante consolidados en Estados Unidos. En Europa se popularizan con rapidez en Alemania, Holanda, Suecia, Polonia, Francia o Italia, en donde se están convirtiendo en un método cada vez más utilizado a medida que ha aumentado la dificultad para conseguir préstamos a través de los medios de financiación convencionales.
La compañía pionera en los préstamos P2P fue Zopa, pero ya ha surgido otros sitios como Prosper, Lending Club, Virgin Money USA entre otros (como Opinity, Boober, Frooble, LoanBank,Credal, Donjoy, Buxfer, PeerMint y BillMonk). Se trata de sitios web donde se ponen en contacto e interactúan personas que quieren prestar dinero y otros que quieren pedir prestado.
“Si observamos el enorme descenso de las personas que han conseguido financiación para adquirir su primera vivienda, resulta evidente entender por qué se está produciendo un cambio en el mercado de los préstamos,” afirma
Daniel Melo, experto en gestión de soluciones de Fair Isaac, compañía de tecnología para gestión de decisiones y elaboración de análisis. “Si usted tiene una hipoteca, una reducción de los intereses le va a permitir pagar las mensualidades con mayor comodidad. Pero si aún no ha accedido al mercado de la vivienda y no cuenta con un gran depósito de capital inicial, no va poder comprar ninguna propiedad. A pesar de que el Euríbor esté actualmente por debajo del 2%, los bancos están imponiendo unas políticas para préstamos más estrictas. Para muchas personas que desean adquirir su primera propiedad inmobiliaria, la búsqueda de alternativas para obtener capital resulta ser la única opción racional.”