
Por
Creu Ibáñez.
Uno de los retos de Gaia es concienciar a la sociedad de la necesidad de aplicar la tecnología tanto en las empresas como en los hogares para ganar en eficiencia. Las 231 empresas que forman parte de este clúster vasco facturaron en 2007 un total de 3.000 millones de euros y su objetivo es alcanzar los 6.000 millones en 2012, para que el sector tecnológico suponga el 25% del PIB del País Vasco en 2018. Su filosofía es inculcar una mayor sensibilización tecnológica en todos los ámbitos de la sociedad.
¿Cuál es el estado de desarrollo de la sociedad de la información en el País Vasco?
En un concepto amplio es mejorable, aunque se ha avanzado en los últimos años quedan retos importantes que centrarán las acciones de un futuro. Por un lado, queda conseguir que las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) se extiendan a todos los ámbitos de actividad. Están bastantes extendidas en las estructuras medianas y grandes que tienen sistemas y aplicaciones informáticas y son conscientes de que parte de su crecimiento actual depende de ser ágiles en la automatización de sus procesos. Sin embargo, en las microempresas y pequeñas empresas no es tanto el despliegue y son muchos los que siguen utilizando de manera anecdótica el uso de las TIC. Por ello, necesitan soluciones que se adapten a sus rutinas y procesos y les ayuden en la gestión. Éste es uno de los grandes retos: conseguir acercar las tecnologías a las microempresas.
Otro reto es la propia sociedad, la demanda residencial, porque como ciudadanos no somos tan activos en la aplicación personal de las TIC. En las oficinas procuramos ser activos e implementar las mejoras, pero en el entorno del hogar nos relajamos mucho y usamos la banca electrónica y el correo electrónico y poco más. El contexto familiar se podría también estructurar con sistemas de eficiencia y regirnos también por criterios de competitividad que nos daría mejoras personales como darnos más tiempo libre.
Un tercer reto, que nos puede caer lejos aunque estamos encantados de colaborar, es la e-Administración. Todavía las administraciones tienen mucho que avanzar y, por ejemplo, nos piden papeles que tienen ellos mismos en su poder. Es un problema de regirse aún por modelos analógicos pese a que hablemos mucho del digital y de la sociedad de la información.
En estos momentos, no necesitamos tecnología porque ya está, lo que necesitamos es cultura, adecuación de los profesionales, mayor sensibilización para que esa tecnología que ya tenemos se pueda integrar en nuestro día a día.
¿Qué proyectos tiene Gaia para alcanzar estos tres retos de la sociedad de la información?
En el ámbito de las grandes y medianas empresas colaboramos en proyectos tractores que les ayudan a identificar oportunidades de hacer cosas juntos, es decir, alguien que ya tiene la sensibilidad del uso de las tecnologías identifica que más hace falta para que la organización sea más competitiva, genere más riqueza… Estamos diseñando acciones para mejorar esos procesos y automatizarlos. Ponemos en marcha proyectos orientados a mejorar el posicionamiento en los mercados para vender más todos y proyectos orientados a la mejora interna de las organizaciones para que la actividad sea más satisfactoria para todo el equipo.
En el ámbito empresarial, ¿cómo se puede concienciar a las pymes del uso de las TIC?
Se necesita la complicidad de la Administración porque las aplicaciones se tienen que adaptar a los mercados y esto requiere un esfuerzo. Para hacer rentable aplicaciones para el mundo de la abogacía, la electricidad o la fontanería, por ejemplo, entre todos tenemos que diseñar, no la tecnología que ya puede estar inventada, sino el modelo que haga que sea sostenible para los usuarios y para los proveedores de esa tecnología. Esto requiere de la complicidad de las administraciones.
Tenemos que hacer mucho para que el mercado madure, es decir, que sea consciente de las ventajas que la tecnología le puede dar. Cuanto más maduro sea el mercado mejor sabrá comprar, y cuanto mejor sepa comprar uno, más exigente es y esto al final hace que no le vendan humo sino cosas que percibe, entiende y, además, exige. En este sentido, acciones que ayuden a la maduración de la demanda, a hacerla más inteligente en la compra y en la exigencia de soluciones, es algo clave que generará automáticamente una mejorar competitiva de la oferta.
Si queremos tener un sector TIC potente, internacionalmente hablando, tendremos que tener una demanda madura, y si queremos tener una demanda madura y un despliegue de la sociedad de la información, tendremos que tener un sector TIC competitivo. En estos dos ejes, la administración tiene que ser cómplice.
¿Cuál es el nivel de internacionalización de las pequeñas y medianas empresas?
El nivel de internacionalización de la pyme es medio, porque el concepto de pyme incorpora a la mediana empresa que sí que tiene un nivel de internacionalización bastante atractivo. Concretamente, en el ámbito de la electrónica está bastante desarrollado con empresas que están multilocalizadas y no son empresas de 3.000 empleados, sino de 100, 80 ó 60 personas. La mediana empresa sí tiene cierta sensibilización al menos en el ámbito de la electrónica, aunque en el ámbito de la informática cuesta más, porque el producto es un intangible más vinculado a servicio y hay menos actividad de internacionalización. Poco a poco, y en función a nuevos modelos para acercarse a nuevos mercados, se está produciendo en los últimos años un crecimiento significativo.
Internet, además, también está haciendo una labor de proyección internacional de las soluciones. Este es un tema en el que trabajamos para que las empresas mejoren sus procesos en los nuevos canales, aunque la Red no es un canal nuevo, sí que sigue en expansión, y ayuda a que las pymes puedan internacionalizarse con menor esfuerzo económico.